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PLAN DE VIDA
¿Quiénes somos?
En un estudio con nuestro hermano Saúl vimos qué nos hace diferentes unos de otros, indudablemente cada quien tiene su propia identidad que lo hace único, pero en el sentido espiritual lo que nos hace ser diferentes es precisamente el amor, estos huecos que tenemos que llenar en la pirámide, desde la base hasta la cúspide es precisamente con amor, (citó primera de Corintios 13:1 -2.).

Como ven esto tiene una forma de pirámide ¿Por qué? Lo vamos a explicar:
La importancia radica en saber quiénes somos que es la base de la pirámide, ahora veamos estas tres figuras.
De estas figuras que tenemos vamos a considerar como el plan de vida la pirámide porque esa pirámide significa estabilidad tiene un buen sustento porque su base está bien definida y firme de tal forma que no será fácil hacerla caer, pero si se invierte y se pretende que la cúspide sea la base es imposible que se sostenga, de ahí que precisamente ahora somos la base y hemos de llegar a la cúspide pero no al revés que ya seamos la cúspide es decir que seamos el YO semejantes a Dios porque hemos alcanzado la estatura del Varón Perfecto, no, esa es nuestra tarea a partir de una base firme y definida que pueda sostenernos hasta alcanzar el objetivo.
En
cambio la segunda figura, es total y completamente inestable no tiene base, es
decir no sabe quién es ni a donde va, son aquellos que deseando llegar al Reino
de Dios siguen el evangelio, pero indiferentes a la doctrina de Jesucristo,
siguen a cualquiera que les hable bonito y constantemente están cambiando
precisamente como una
esfera que el más mínimo viento la hace rodar; como dice Apocalipsis 3:16, Así que, por lo
mismo que eres tibio, y ni caliente ni frío, estoy a punto de escupirte de mi
boca. (VM)
Y la
tercera figura no está definida, cualquier lado es su base, a pesar de que
aparentemente es estable en realidad es algo inmóvil, ciertamente está bien
definido pero no sabe a dónde va, pertenece a una iglesia pero no participa, no
aporta, no crece, nada lo mueve ni adelante ni atrás, como dice Pablo en
Hebreos 5:12 Porque
debiendo ser ya maestros á causa del tiempo, tenéis necesidad de volver á ser
enseñados cuáles sean los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis
llegado á ser tales que tengáis necesidad de leche, y no de manjar sólido.
(RV)
Si entendemos la importancia de saber lo que ahora somos y lo entendemos perfectamente y estamos definidos como personas maduras en nuestra propia personalidad, tenemos una base firme.
Pero
si nosotros creemos que ya estamos en la cúspide es decir ya hemos llegado, no
podremos crecer más, esto sucede muchas veces, por ejemplo voy a citar para no
apartarme de la escritura Lucas 18:9-14 Y dijo también
esta parábola a ciertos de los presentes,
que confiaban en sí mismos que ellos eran justos, y despreciaban a los demás:
Dos hombres subieron al Templo a orar; el uno era fariseo, y el otro publicano.
El fariseo se puso en pie, y oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy
gracias que no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni
siquiera como este publicano. Ayuno dos veces en la semana; doy diezmos de
cuanto poseo. Mas el publicano, estando en pie allá lejos, no quería ni aun
alzar los ojos al cielo; sino que se daba golpes de pecho, diciendo: ¡Dios, ten
misericordia de mí, pecador! Os digo que éste descendió a su casa justificado
más bien que el otro: porque todo aquel que se ensalza, será humillado; mas el
que se humilla, será ensalzado. (VM)
Este ejemplo que pone nuestro Señor Jesucristo nos enseña a reconocer lo que somos a fin de ser justificados y que cada vez seamos mejores, porque el que se considera perfecto ya no puede crecer más. El pecador reconocía su pequeñez, también el otro creía ser perfecto, en este sentido cuando se reconoce lo que uno es realmente tiene un sustento firme pero cuando uno piensa que ya ha llegado al final que uno es grande, es una situación que tal vez algunos estamos viviendo, sí, es cierto estamos estables pero inmóviles para poder crecer para poder avanzar es necesario que adoptemos la postura correcta tratando de definir lo que sería un plan de acción que cumpla el propósito para nuestra vida.
Lo primero que tenemos que hacer es conocernos aunque quizás no nos guste lo que en realidad somos, sucede muy a menudo que alguna persona o alguien no le gusta como es y se crea un mundo fantástico y se forma una imagen de alguien más y lo imita y trata de ser como el otro, pero no es esa misma persona, no está contento con lo que él es y si no está feliz y no se reconoce así mismo no puede crecer. Entonces antes que nada lo primero es establecer nuestra identidad personal.
Para esto, antes que nada ¿quiénes somos?, la
Escritura dice en 1 Juan. 3:2: Amados míos, ahora somos hijos de Dios; y todavía no ha
sido manifestado lo que hemos de ser; sabemos empero, que cuando él fuere
manifestado, nosotros seremos semejantes a él, porque le veremos tal como es.
Así pues ahora somos hijos de Dios todos aquellos que seguimos a Jesucristo, pero, de manera personal como nos identificamos; si alguien viene y entra aquí y dice: hijo de Dios ¿puedes venir? quién iría, porque no se está refiriendo a todos, sino a alguien en particular. Eso precisamente es lo que pretendemos establecer con esta reflexión.
Sí, somos hijos de Dios, pero ¿quién soy yo en realidad?
yo como persona. Somos una iglesia pero cada uno de nosotros tiene su propia
personalidad, para esto vamos a citar Hechos 19:15: Y respondió el espíritu maligno, y
les dijo: A Jesús conozco, y sé quien es Pablo; mas vosotros ¿quiénes sois?
En este pasaje nos dice que algunos trataban de sacar demonios en nombre de Jesucristo y de Pablo, pero el demonio les dice: a Jesucristo conozco y a Pablo también pero a ustedes no los conozco y los golpeo y los hizo huir. Dice también en el evangelio de Lucas, en el capítulo 10, que Nuestro Señor Jesucristo manda sus discípulos a predicar en grupos de dos, y se fueron, cuando regresaron venían muy contentos porque hasta los demonios se les sujetaban en el nombre de Jesucristo pero él les dijo: no se alegren de que los espíritus se les sujeten, alégrense de que sus nombres están escritos en los cielos.
Por eso para iniciar nuestro plan de vida, es necesario comenzar desde una base firme y bien fundamentada en una identidad personal, tal vez no en lo que ahora somos sino en una personalidad identificada con nuestro Señor Jesucristo.
Por eso les decía: esta carrera que vamos a emprender, y la decisión a tomar, es también una tarea personal en la que a partir de lo individual vamos a llegar a lo general. Es decir para que formemos una verdadera Iglesia de Jesucristo primero nosotros necesitamos ser la Iglesia de manera personal y particular porque si no es así y vamos a ser un grupo de Iglesia nada más pero no de Jesucristo que se le podrá poner cualquier título pero que dentro de esa congregación, de esa iglesia, habrá no cristianos.
Se trata de que haya cristianos se trata de que la Iglesia esté formada por seguidores de Cristo, y en ese sentido de manera personal y particular necesitamos identificarnos como tales; por eso es tan importante saber con qué nombre yo me voy a presentar ante Dios y los hombres. Si ahora nos estuviéramos presentando ante alguien, por ejemplo un ángel que bajara y nos pidiera que nos presentáramos ante él ¿qué le diríamos?
En este ejercicio ya estamos definiendo un nombre, que no es el nombre de pila que tenemos, sino el de cristiano; esa es nuestra primera definición ante el objetivo que vamos a perseguir en la vida.
Entonces lo primero que tenemos que saber de nosotros mismos es por supuesto nuestra personalidad, y en ese sentido hay dos conceptos que definen esa personalidad: temperamento y carácter; entonces nuestro primer paso sería que podamos identificarnos de una manera correcta ante los ojos de Dios y ante los ojos de los hombres. Que podamos decir con toda seguridad: yo soy esto, yo soy fulano o sutano, pero estará fundamentado en el reconocimiento de nuestra igualdad con nuestro prójimo vamos a ver Isaías 57 del 11 al 13
Mas ¿a causa de quién te has avergonzado y has temido, para que faltases a tu fe, y no te acordases de mí, ni reflexionases en tu corazón? ¿No es cierto que yo he guardado silencio por largo tiempo? por tanto tú no me temes.
Yo declararé la justicia que tienes; pues en cuanto a tus obras, no te pueden aprovechar.
Cuando clamas por auxilio, ¡líbrete tu turba de dioses! Mas el viento se los llevará a todos ellos; un soplo los disipará: pero el que pusiere su confianza en mí, poseerá la tierra, y heredará mi santo monte. (Isa 57:11-13 VM)
pregunta Dios ¿quién te asustó, quién te metió miedo, que me has engañado, no te acordaste de mi ni me tomas en cuenta, será que no me temes? Si recordamos el estudio de nuestro hermano Saúl decía algo muy importante de los dioses falsos y de Jehová nuestro Dios que había una diferencia fundamental.
Los falsos dioses hablan de sí mismos y buscan el reconocimiento de todos, no así Jehová nuestro Dios; y no nada más los falsos dioses, también los falsos profetas; aquellos hombres que se consideran superiores. También decía que la Biblia enseña algo que ninguna otra doctrina existente hace, que nos enseña a ser iguales, nos enseña a no ser más grandes que los demás pero tampoco menos; que eso era lo que establecía la ley, la igualdad, y en ese sentido eso es precisamente lo que los falsos dioses y falsos profetas no comprenden no buscan la igualdad buscan el reconocimiento de los demás ya sea en cuestiones económicas, en cuestiones sociales, en cuestiones estimativas. Reconóceme lo que yo soy, el mejor y más grande, y eso es lo que la ley de nuestro Dios no enseña, sino todo lo contrario nos enseña a ser iguales.
A través del profeta Isaías habla Jehová y nos dice de que te asustaste de qué tienes miedo porque me engañas buscando otros dioses y no me tomas en cuenta, será que no me tienes miedo porque yo no te presiono, porque yo no te exijo, porque yo no estoy encima de ti y que parece que me he olvidado de ti, cuando sea tiempo yo voy a juzgar todo lo que tú hagas. Como dice en el evangelio de Mateo 7:22 y 23 muchos me dirán en aquel día, señor en tu nombre sacamos demonios en tu nombre ayude a la gente en tu nombre prediqué tu palabra y yo contestaré: no te conozco aléjate de mi hacedor de maldad; de manera que también dice Jehová en Isaías: cuando tú pidas ayuda entonces todos a los que servías en el mundo que vengan y que te salven, pero todos ellos van a desaparecer, dice un simple soplo lo desaparecerá pero el que se refugia en mi recibirá la tierra y heredará mi Monte Santo.
Todo esto nos lleva a entender que ante Dios todos somos iguales y tenemos la mismas oportunidades de alcanzar la vida, pero es importante que entendamos una cosa, saber si somos instrumentos de Dios para algún propósito o si somos personas con nuestra propia identidad como hijos de Dios capaces de tomar sus propias decisiones y que nos hará herederos juntamente con Nuestro Señor Jesucristo
el otro día leíamos un párrafo muy polémico de éxodo un pasaje que relata lo que sucedió con Jacob cuando estaba atravesando un arroyo, pasó su familia y él se quedó solo del otro lado y estuvo luchando con un varón toda la tarde hasta el amanecer y le dijo que lo dejara ir y Jacobo se le aferró de tal manera que no podía con él y le dijo no te voy a dejar ir hasta que me bendigas y entonces le preguntó: cuál es tu nombre, Jacob, ahora no será Jacob será Israel que quiere decir el que luchó con Dios porque has luchado con los hombres y con Dios y has vencido. Y digo polémico porque precisamente ¿quién se podrá enfrentar a Dios?
Decir que luchó contra los hombres al lado de Dios no tiene ningún parecido al texto, entonces ¿significa que se puede luchar con Dios? piensen vamos a leer Génesis 6:3 Y dijo Jehová: Mi Espíritu no contenderá para siempre con el hombre en su error; él es carne; sin embargo sus días serán ciento veinte años (V.M).
Si lo comparamos con el pasaje en el que Jacob lucha con Dios fíjense que da la idea de que el hombre está en contienda con Dios y esto es posible porque el hombre es libre aun para revelarse a Jehová
decíamos que lo importante es definir si somos un instrumento de Dios o si somos alguien con una personalidad propia y autónoma, digo esto porque Jehová establece una promesa primero a Adam y Eva les dice que ellos recibirán la tierra y todo lo que hay en ella para sojuzgarla y enseñorearse sobre los animales y sobre todo lo que tiene vida y existe; y después del diluvio le hace la misma promesa a Noé y le dice que le entregara todo y que crezcan y se multipliquen y dominen sobre toda la tierra. Como vemos todo lo que existe tiene un propósito, el propósito que tiene lo decía Saúl en su estudio es para servir al hombre, inclusive decía que si el hombre no existiera en la tierra todos serían felices ya no habría quien contaminara, quien terminara con las especies, quien acabará con todo, sin embargo si deja de haber plantas ¿qué pasa con el hombre? muere, si deja de haber animales el hombre no podría vivir, pero si deja de haber hombres ¿qué pasa con las plantas y animales? prosperan. Entonces la tierra, las plantas y los animales son instrumentos de Dios para un propósito: para que el hombre sustente su vida.
Pero el hombre en sí no es un propósito de Dios, el hombre es algo más y esto es lo que debemos averiguar, es la primera idea que nosotros debemos de fijar; si somos instrumentos también o somos una persona que tiene la capacidad de decidir ya sea para bien o para mal esto implica que somos total y completamente autónomos y que somos capaces de tomar nuestras propias decisiones, ciertamente como dice Génesis, capaces hasta de contender con el Espíritu de nuestro Dios.
Lo anterior es más que nada para que nosotros tengamos la capacidad de no esclavizarnos entre sí, con nada ni con nadie. El salmo 8:4 dice que es el hombre para que de él tengas memoria, es una pregunta que se hace el salmista ¿quién es el hombre o que es el hombre para que tú lo tomes en cuenta? Esta es la parte que nos interesa, ¿quién es cada uno de nosotros para que Jehová nuestro Dios nos tome en cuenta? a veces no nos toma en cuenta el vecino, pero Jehová sí y la respuesta para esta pregunta debe ser una respuesta ontológica la ontología es una parte de la filosofía que estudia las personas tal cual son, desde el punto de vista de la esencia misma de cada uno de nosotros como decía un filósofo pienso luego existo entonces de esta manera hay una identificación propia que nos llevaría el principio fundamental y reconocer nuestra propia existencia.
En un versículo que leímos, decía: ahora somos hijos de Dios; precisamente nos lleva a reconocernos en el sentido que Dios nos ha creado a imagen y semejanza suya; dice en Génesis: creó Dios al hombre a su imagen e imagen de Dios lo creó varón y hembra, no nada más al hombre también a la mujer, así esa es precisamente la esencia del ser con los atributos característicos y los dones que tenemos como hombres como personas, que tenemos capacidades y potencialidades cada uno de nosotros y como decíamos en un estudio anterior; suficientes para que podamos emigrar desde la base de la pirámide hasta la cúspide, como dice Pablo: para llegar a la estatura del varón perfecto, Dios nos ha formado no con la mala intención de dejarnos cortos para que no alcancemos la perfección, sino que nos ha dotado de todo lo necesario para que podamos alcanzarla. Y esa es la parte fundamental que debemos de reconocer. Ahora no hemos llegado a ser lo que vamos a ser pero si nosotros nos afirmamos en la base de la pirámide podemos llegar a conocernos como somos; en cuestiones prácticas, qué tan enojones somos, qué tan miedoso somos, qué tan vanidosos o qué tan misericordioso somos; como es nuestro comportamiento entre nosotros mismos y con los demás, para que seguramente siempre tendamos a crecer.
Lo que sigue es ver cómo se forja nuestra personalidad, pero quizás alguien diga: yo tengo muchos años y ya no me voy a formar de nuevo, ¿para qué me serviría conocer como se formó mi personalidad?, me serviría para entender el proceso en el que yo me formé y en qué etapa de mi vida no alcancé el máximo desarrollo de mi personalidad donde seguramente se originaron mis problemas de personalidad; porque todos los tenemos , algunos más que otros, por ejemplo muchas personas dicen yo no le hago mal a nadie ayudo cuando puedo vivo honradamente, entonces estoy bien no necesito nada más, y se queda así estable pero cuadrado, sin posibilidades de crecer; es decir no hay nada que lo mueva.
Lo que vamos a ver más adelante es la formación de la personalidad y sobre todo con respecto a las Sagradas Escrituras como podemos crecer espiritualmente. El propósito de esto es que nosotros tengamos ya una definición desde el principio, un plan para seguirlo al plazo que podamos ponerlo, corto o largo, pero que el propósito final sea que alcancemos la estatura del varón perfecto, que quede muy claro: que lleguemos a ser como Jesucristo mismo que venció al mundo y que alcanzó un nombre en el reino de nuestro Dios.
Que Jehová les bendiga.